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La Leyenda de Juan Yacha

Esta leyenda tiene sus raíces en Llata, Provincia de Huamalíes (Huánuco), narradas en los hogares, en los pueblos, en los hospedajes y en los Centros Educativos, como parte del programa de estudios.

Ya pocas semanas faltaban para la sonada festividad en honor a la Santísima Virgen del Carmen de Llata en que el joven Juan Yacha, Cacique Principal dentro de los habitantes del pueblo, tenía un solemne compromiso que cumplir con la iglesia, feligresía y con el pueblo, en circunstancias menos favorable todavía en que su buena mujer le haría la ofrenda del primer fruto de su amor; pero allá en la puna inhospitalaria, la humilde choza que les servía de morada a la pareja se encontraba desprovista de cuanto era necesario para realizar la fiesta (carguyoj) y hasta de aquellos sencillos menesteres que la futura madre habría de exigir.


En tales circunstancias Juan acudió a las chozas vecinas y en lo posible a las más distantes conocidas por él. Y anduvo pidiendo en todos los tonos las salvadoras préstamos de servicios (tumas), sin obtener nada de nadie. Tal era la desesperación más que la fatiga. Una tarde ya al ocultarse el sol, se tendió de bruces sobre el duro piso de una cueva próxima a la laguna de Carhuacocha, en la punas de LLata. ¿Nada, absolutamente nada de los hombres? ¡Ah, si el dios tutelar de esos cerros pudiera escucharle!. Pero como alcanzar sus favores con apenas cuatro pálidas hoja de coca en la bolsa de cuero (picsha) y un ápice de cal en el matesito que contiene la cal (iscu puru).


Se mesaba la espesa cabellera, buscando una solución, más, en medio del silencio de la puna, sólo surgía la amarga realidad de su desamparo. Reinaba ya la noche sobre el accidentado paisaje; el viento helado susurraba elegías entre los ichus (pajas) de la puna; cuando los párpados, al parecer rebeldes, se inclinaron a velar los ojos del solitario huésped. En ese instante, se le apareció un viejo venerable, ostentando relativa virilidad en su cuerpo mediano pero erguido. Tenía cubierta la cabeza por un "chullo" de primoroso tejido, sobre el poncho cruzándole el busto una especie de banda delgada sostenía un gran "huallqui" (Bolsa de cuero pendiente de una cinta del mismo material) dentro del cual contenían selectas hojas de coca y un puro pletórico de fina cal, una gruesa honda de colores pendía de sus hombros, ojotas de piel protegían sus bronceados pies conocedores de invisibles sendas.


Con una reverencia como para que el compungido mozo le escuchara, entre grave y bonachón, le dijo: Soy el "Jirca Rucu" viejo de los cerros ó dios tutelar de éstos parajes, poseedor de riquezas nunca vistas. Soy testigo de todas las penurias que vienes padeciendo por la incomprensión y el egoísmo de los hombres, quiero brindarte la felicidad; pues eres un excelente varón por tu fortaleza, por tu honradez y por tu fe en la bondad de estos "jircas". Solo te exijo someterte a una sencilla prueba, porque nada se alcanza sin esfuerzos. Dime, taita inquirió con impaciencia el mozo, que debo hacer, dispuesto estoy a arrancar estas peñas si debajo se oculta la salvación de mi honra y la de mi hogar.


Has de conquistar la fortuna que en sus profundidades guarda ésta Laguna de Carhuacocha, mediante una "chacchapada" (Tarea de mascar la coca), durante tres noches consecutivas, sin más refrigerio que unas selectas frutas, al abrigo de esta misma cueva y en competencia con el más viejo consumidor de la hoja sagrada: ¡conmigo!. Vencedor tú, tras la tercera noche, antes que la luz matinal despierte a los pastores vecinos, te colmaré de lo que más ansías para un seguro bienestar, vencedor yo, la miseria de siempre, tal vez la muerte para ti.

Entonces de vida o muerte era la contienda. Y a pesar de su actitud resuelta, Yacha tembló ante la mandíbula veterana cuya dentadura indicaba no haber sufrido la acción de los años. Pero la suerte estaba echada.


Bien taita, las frutas y la coca necesarias para las tres noches de su compañía, no sabré como obtenerlas, observó. Muy sencillo. Esta misma noche te transportarás a las faldas del "Jatun Tancuy" (Tancuy Grande, volcán de agua, en las selvas de Arancay) y mañana tendremos las frutas y la sagrada hoja de coca. Parte, pues, hijo mío.

Y sin saber cómo, nuestro protagonista fue transportado al majestuoso Huamash (Elevado cerro en Jacas Grande y Chavín de Pariarca) y de allí a las paradisíacas faldas del Tancuy. No tardó mucho en llenar de sápidas frutas y de verdes hojas la manta listada que llevara en el cinto, para en seguida tomar, en dos nuevos saltos, al lugar de la cita. No bien el regio indígena se deshizo de su precioso bulto, se presentó el viejo con ademanes de aprobación por lo que acababa de ejecutar; luego tomando asiento sobre unos manojos de paja le invitó a iniciar la competencia bucal.


La primera noche fue del viejo. Su recia y ejercitada mandíbula se movía cual la de un rumiante hambriento, con el típico ruido de su "iscupuru" diestramente golpeado sobre el henchido "huallqui o sobre las rodillas y sobre el dorso de la otra mano, infundiendo entusiasmo singular. Juan masticaba las hojas y agitaba el "iscupuru" con la torpeza de un novato.


La segunda etapa fue de un empate de fuerzas: las mandíbulas del joven ganaban en experiencia, mientras que los de su contenedor perdían bríos. La tercera y última noche, ambos demuestran cansancio, se detienen las mandíbulas alternativa y simultáneamente, aunque reaccionando en seguida, los amarillo "purus" se cuelgan a veces de las adormecidas manos. Irónico el Jirca Rucu advierte que las estrellas matutinas ya brillan sobre el horizonte y aún quedan buenos puñados de coca. ¿Tablas? ¡Quien sabe! Pero pasan algunos minutos y de pronto se oye el ruido sordo del "iscopuru" medio vacío que rueda a los pies del formidable retador.


-Viejo, te vencí le grita Yacha, poniéndose de pie.


Efectivamente con el cuerpo echado hacia atrás y los brazos caídos a los lados, el veterano parecía expirar. Mas puede incorporarse lenta, pesadamente y fiel a sus promesas conduce al invicto joven hasta el borde de un foso profundo, lamido por las aguas de Carhuacocha.


-De aquí, le dice a un señal mía, saltarán sucesivamente, ligeros e indómitos, un macho cabrío, un carnero mocho de negro vellón y otro de lana tan blanca como la nieve. A los dos primeros, tendrás que sacrificarlos uno después del otro; pero has de respetar la vida del tercero, porque tras de él saldrán tantas ovejas como sean necesarias para llenar varias veces aquella "cancha" de celemín y es otra de almud ( Dos corrales que servían de medida). Todas ellas serán el premio que yo te ofreciera, si logras dar término a tu hazaña, dicho esto se apartó lentamente.


El chasquido de una honda agitada por una mano diestra que ya se perdía entre las nieblas, rompió por un instante la calma solemne de la madrugada.


Un macho cabrío de tamaño descomunal saltó bravío y acometedor, Yacha saltó resuelto a su encuentro y tras una lucha titánica, dejó sin vida al macho cabrío. En seguida apareció un mocho negro retinto dispuesto a topetar; pero sucumbió como el primero. Saltó entonces el de alba lana, retozón y triscante.


El luchador se cruzó de brazos. Entonces, sus ojos parpadeantes, como ante una visión de ensueño, vieron salir de la laguna una infinita fila de ovejas que al son de sus balidos, lentamente, fueron cubriendo la verde extensión de los pastos.

¡Huysha! ¡Huysha! Yacha transportado de entusiasmo, dirige el rebaño hacia los corrales próximos. Se llena dos o más veces el del celemín, se llena otras tantas el de Almud.


Después, ya en plena claridad diurna, el afortunado esposo y "funcionario" corría, corría cual un chasqui expreso, a llenar con felicidad inmensa el implorante vacío de su choza gris. Y así la celebración de la fiesta fue pomposa, apoteosico con el bullicio y alegría de un pueblo indómito.


Juan Yacha benefactor de la Parroquia del Espíritu Santo a cuyo favor deja en herencia la totalidad de los corderos que suman más de cinco mil cabezas, con las que se instituye la Cofradía de la Virgen del Carmen, origen de muchas fortunas locales.

Ing° Sadí Dávila Barrena


Fuente: Santos Jaimes



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